Render Arquitectónico el FACTOR de éxito

El Render en arquitectura que incluye personas tienen más éxito…

Este artículo está basado en el artículo en ingles de Alissa Walker “La vida secreta de las pequeñas personas en los renders en arquitectura”, donde hace referencia a la renderización y cómo ha ido evolucionado con el paso de los años la utilización del render en el mundo de la arquitectura.

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El reto de vender un proyecto

La arquitectura ha pasado de vender un edificio a vender conceptos, estilos de vida y modelos de ciudad. Ya no se trata de un centro comercial, sino de la clase de vida que llevan las personas que lo frecuentan.

Puesto que los conceptos en arquitectura han cambiado, con el tiempo también ha cambiado la forma de venderlos; y en realidad vender un concepto de ciudad no es para nada fácil. Para ello los arquitectos se valen de los renders. Al principio se trataba de dibujos en dos dimensiones en los que se podía observar el proyecto ya finalizado, pero últimamente se está dando mucha importancia a los renders 3D, incluso imágenes fantásticas y alucinantes que provocan un gran impacto para hacer que el proyecto guste y se venda bien.

En los últimos 120 años las técnicas de marketing en este ámbito han cambiado mucho, pero siguen teniendo un denominador común: en las ilustraciones siempre aparecen personas. Personas con una historia propia.

El primer render de la historia: cuando los dibujos de arquitectura eran arte

Por la década de los 1900 la arquitectura empezó a desarrollarse de una forma hasta ahora desconocida. Por siglos se había limitado a grandes edificios eclesiásticos, palacios de reyes y quizás las casas de personajes muy ricos o famosos (duques, condes, etc). Pero ahora la arquitectura llegaba a toda clase de personas.

Los arquitectos debían plasmar sus ideas en un dibujo y vender el proyecto. Así fue como nació el primer render de la historia. Está claro que los medios que tenían al alcance eran muy diferentes: los dibujos que se hacían con lápiz o carbón podían tener cierto grado de realidad, pero aún así faltaba algo.

Poco a poco se empezaron a incluir en las renderizaciones los colores y el movimiento. Al principio incluyeron figuras humanas para dar una idea sobre las dimensiones de los edificios, pero se dieron cuenta de que ese ‘factor humano’ conseguía algo más.

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Board of Home Missions & Methodist Episcopal Church Extension, Chinese Mission. Henry H. Meyers Collection; cortesía de Environmental Design Archives, Universidad de California, Berkeley

En esta imagen podemos observar uno de los primeros “renders”, por así decirlo. Las personas que había dibujadas no tenían otro cometido que indicar las proporciones del edificio. Aun así, en el dibujo vemos damas, caballeros, carruajes y caballos. Esto nos indica dos cosas: primero, la época en la que se construyó; y segundo, la clase de personas a las que se dirigía este proyecto.

Piensa por un momento: ¿habrían apoyado la construcción de este edificio la clase adinerada si en el render aparecieran artesanos y campesinos en vez de personas con su mismo nivel económico y social? Difícilmente. Por ello se empezaron a utilizar, aunque de forma inconsciente, las personas y su estilo de vida en los renders arquitectura para vender los proyectos.

Usando personas para vender las construcciones: la renderización evoluciona

Como nació para indicar la escala, muchos llaman a la técnica de incluir personas en los renders “hipster scaling”. Traducido literalmente, en español sería algo así como “escalado inconformista”. ¿Por qué? Porque en realidad era un arma de doble filo, y se empezó a utilizar con doble intención. De hecho, la función de escala pasó a ser casi irrelevante.

El oficio de la arquitectura empezó a cobrar interés entre la clase media, y ahora lo importante era vender el proyecto. Una familia rica podía adquirir un terreno y preguntar a varios arquitectos qué casa le construiría para luego escoger la que más le gustase. El objetivo del arquitecto, sin duda, era quedarse con el proyecto. Así que se valia de los medios disponibles, como la renderización o dibujos de la época, para que la persona se imaginara viviendo ya en esa casa y convencerla de que contratara sus servicios.

Pero eso no se aplicaba solo a las casas, también se empezaron a ver renders en arquitectura de edificios importantes en las ciudades, y en las últimas décadas también en las zonas comerciales.

El caso es que los renders arquitectura contienen pequeñas historias. Cada render tiene un gran impacto, ya que el conjunto de personas que aparecen promueven un conjunto de normas sociales. En la época en que se empezaron a construir centros comerciales y zonas de ocio el hipster scaling estaba en pleno apogeo: los renders no vendían la construcción de una zona comercial, más bien lo que vendían era un estilo de vida moderno. La gente quería sentir que es de una determinada clase social, sentirse rico, sentir que son modernos.

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UCSC Kresege College, Santa Cruz, CA, 1966, William Turnbull / MLTW Collection; cortesía de Environmental Design Archives, Universidad de California, Berkeley

En esta imagen vemos un render de una universidad. El estilo de vida que se promovía era avanzado para la época, y ese fue el éxito del proyecto.

La sensación y las emociones que producía el render era lo que determinaba en mayor parte si el comprador aceptaba el trato. Y en realidad hoy en día sucede lo mismo. Cuando nos muestran una renderización de unos apartamentos nuevos nos preguntamos: ¿me veo viviendo allí?

No vemos solo figuras humanas. Vemos un estudiante de universidad, una familia que vive con toda clase de lujos, o una chica joven que tiene todo lo que podría desear. Eso es lo que determina si se hace o no la venta. Si la historia nos gusta, entonces el proyecto nos gusta. La clave esta en la historia que cuenta el hipster scaling.

Los renders en arquitectura han ido adquiriendo una función de marketing cada vez más sólida, y con los años y las nuevas tecnologías han cambiado mucho. ¿Cómo ha ido evolucionando el render y las pequeñas personas que lo habitan?

Los primeros intentos de hacer renders 3D

Por supuesto, cuando la arquitectura dependía del lápiz y el papel, lo que se podía hacer era muy limitado. No tiene nada que ver con los renders que podemos hacer ahora con tantas computadoras y software avanzados.

Aun así, el mundo del 3D llamaba mucho la atención y siempre han habido personas curiosas que les interesaban las tres dimensiones… incluso intentaron hacer representaciones en 3D aunado al valor del hipster scaling: aportando ese factor humano que convierte la arquitectura y los proyectos en algo social y humano que nos impulsa a decir que sí.

Los dibujantes modernistas, por ejemplo, empezaron a incluir en sus renders de arquitectura dibujos de personas en posturas menos rígidas, más naturales. Pero al mismo tiempo les daban un estilo muy similar al de la obra que se proyectaba. Era como decir: “Mira, este es un espacio hecho para las personas.” El realismo que se le daba a estos dibujos quería acercarse ya a las tres dimensiones.

Pero el salto al 3D más importante fue la combinación entre la maqueta y el render. Como sabes, una maqueta es una construcción a pequeña escala del proyecto que tienes en papel. El objetivo es similar al del render, si bien se usa mucho para un análisis del espacio. Alguien tuvo la brillante idea de colocar fotos en 2D dentro de una maqueta 3D.

¡Era la combinación perfecta! En la época era imposible hacer los renders que tenemos ahora, así que fue un paso estratégico. Y la verdad es que funcionó: los arquitectos que utilizaban esta técnica para vender sus proyectos tenían mucho éxito.

En aquella época era tarea de cada arquitecto buscar sus propias imágenes y guardarlas para una futura exposición en algún proyecto importante. Tenían que recortar las fotos de periódicos o revistas, o guardar aquellas que ‘heredaban’ de profesores o compañeros de universidad. ¡Algunos incluso fotografiaban a sus amigos! Era todo un arte contar una historia con fotografías que provenían de recortes muy dispares, pero ese era el objetivo, ya que sin historia el proyecto no se vendía.

Con la llegada de la computadora e Internet se revolucionó el mundo del hipster scaling. Por fin se podían buscar, compartir y guardar imágenes; también existía la posibilidad de utilizarlas varias veces sin riesgo de agotar las fotos del archivo. Empezaron a crearse sitios de Internet en que la gente compartía sus fotos para renders, como los bancos de imágenes.

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Se utilizaban fotografías de famosos para dar mayor importancia al proyecto, como en esta de Ray Lifchez’s design class; cortesía de Environmental Design Archives, Universidad de California, Berkeley.

Lo que se buscaba era crear renders lo más naturales posibles, para que las personas comunes y corrientes se identificaran con el proyecto y quisieran contratar al arquitecto. Ahora que tenemos nuevas herramientas y podemos hacer renders 3D modernos ya no se utilizan fotografías, pero igualmente se busca la naturalidad. Pero aún así, la clave sigue siendo la misma: contar una historia.

Renders arquitectura, ¿cuál es la clave del éxito?

La conclusión de este artículo es clara. A pesar de que la labor de un arquitecto es arte, no se puede vender un proyecto desde esta perspectiva. Se trata de un trabajo de marketing, donde hay que llegar a las emociones del comprador.

Los renders en arquitectura juegan un papel muy importante, ya que son capaces de envolver a la persona en el proyecto, sentir que forma parte de él. La clave está en hacer que se imagine viviendo en ese entorno, y con el estilo de vida que desea.

Por eso una renderización siempre va a ser infinitamente más efectiva cuando se incluyen personas como el comprador. Pero más importante es la pequeña historia que cuentan los personajes del render: debe ser la historia que el comprador desea escribir en el libro de su vida.